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Eso que llamamos Hollywood
LOS VIENESES DE HOLLYWOOD
La Viena de Wittgenstein y de Freud fue una usina de cerebros prodigiosos, un caldo de cultivo de ideas brillantes, que alimentaron la cultura occidental del siglo XX. Las sombras incipientes del nazismo produjeron un éxodo de talentos hacia distintas regiones del mundo. Hollywood obtuvo el beneficio de albergar a un conjunto de hombres de cine vienés que enriquecieron notablemente sus producciones y generaron espontáneamente y sin estridencias ese rotulo que hoy usamos demasiado liberalmente de “Cine de autor”.
Autores de raza precisamente como Fritz Lang, Josef von Sternberg, Billy Wilder, Fred Zinnemann, Otto Preminger, Douglas Sirk, escribieron y realizaron algunas de las obras maestras del cine norteamericano y contribuyeron a revitalizar y acrecentar estética y simbólicamente esa cinematografía multicultural, que (ideologías y animosidades al margen) tanto ha incidido en la conformación de los arquetipos de nuestro imaginario personal y colectivo y en la visión del mundo que detentamos conciente o maquinalmente.
Hoy 6 de diciembre se cumplen cien años del nacimiento de uno de esos notables creadores vieneses llegados a la excéntrica y multiétnica Hollywood Babilonia.
De origen judío Otto Luwig Preminger arribó a la meca del cine huyendo de Hitler con un título de filosofía bajo el brazo -que a nadie importaba- y la experiencia de haber trabajado en Austria con el mítico director Max Reinhard.
Hizo una carrera como productor y director de filmes como El Hombre del Brazo de Oro (con una fabulosa y estricta interpretación de Frank Sinatra en el papel de un músico morfinómano), Anatomía de un Asesinato, Éxodo, El Cardenal, Buenos días tristeza (sobre la novela de Francoise Sagan) Tempestad sobre Washington (acerbo retrato de la clase política norteamericana), Carmen Jones (una comedia musical negra).
Pero su filme más famoso y tal vez su obra maestra (cosas que no acostumbran a ir juntas) fue la mítica “Laura” con Gene Tierney, una obra sinuosa filmada magníficamente en blanco y negro, que contribuyó a crear los cimientos del cine negro norteamericano, género subvalorado en principio, deudor estético del superlativo expresionismo alemán.

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